viernes, 15 de octubre de 2010

IV Clase de Ética Profesional y Sociología Jurídica - Octubre 14, 2010

II.2.- La Ética y La Penitencia:
Conforme la Iglesia medieval se hizo más poderosa, se desarrolló un modelo de ética que aportaba:
·        El castigo para el pecado y
·        La recompensa de la inmortalidad para premiar la virtud.
Las virtudes más importantes eran:
1.     La humildad,
2.     La continencia,
3.     La benevolencia y
4.     La obediencia;
5.     La espiritualidad, o la bondad de espíritu,
Era indispensable para la moral. Todas las acciones, tanto las buenas como las malas, fueron clasificadas por la Iglesia y se instauró un sistema de penitencia temporal como expiación de los pecados.
Las creencias éticas de la Iglesia medieval fueron recogidas en literatura en la Divina comedia de Dante, que estaba influenciada por las filosofías de Platón, Aristóteles y santo Tomás de Aquino.
En la sección de la Divina comedia titulada ‘Infierno’, Dante clasifica el pecado bajo tres grandes epígrafes, cada uno de los cuales tenía más subdivisiones.
En un orden creciente de pecado colocó:
1.     Los pecados de incontinencia (sensuales o emocionales),
2.     De violencia o brutalidad (de la voluntad), y
3.     De fraude o malicia (del intelecto).

Las tres facultades del alma de Platón son repetidas así en su orden jerárquico original, y los pecados son considerados como perversiones de una u otra de las tres facultades.

II.3.- La Ética después de la Reforma:
La influencia de las creencias y prácticas éticas cristianas disminuyó durante el renacimiento.
La Reforma protestante provocó un retorno general a los principios básicos dentro de la tradición cristiana, cambiando el énfasis puesto en algunas ideas e introduciendo otras nuevas.
II.3.1.-  Martín Lutero:
Según Martín Lutero, la bondad de espíritu es la esencia de la piedad cristiana. Al cristiano se le exige una conducta moral o la realización de actos buenos, pero la justificación, o la salvación, viene sólo por la fe. El propio Lutero había contraído matrimonio y el celibato dejó de ser obligatorio para el clero protestante.
II.3.2.- Juan Calvino:
El teólogo protestante francés y reformista religioso Juan Calvino aceptó la doctrina teológica de que la salvación se obtiene sólo por la fe y mantuvo también la doctrina agustina del pecado original.
II.3.3.- Los Puritanos:
Los puritanos eran calvinistas y se adhirieron a la defensa que hizo Calvino de la sobriedad, la diligencia, el ahorro y la ausencia de ostentación; para ellos la contemplación era holgazanería y la pobreza era o bien castigo por el pecado o bien la evidencia de que no se estaba en gracia de Dios.
Los puritanos creían que:
1.     Sólo los elegidos podrían alcanzar la salvación.
2.     Se consideraban a sí mismos elegidos, pero no podían estar seguros de ello hasta que no hubieran recibido una señal.
3.     Creían que su modo de vida era correcto en un plano ético y que ello comportaba la prosperidad mundana.
4.     La prosperidad fue aceptada pues como la señal que esperaban.
5.     La bondad se asoció a la riqueza y la pobreza al mal.
6.     No lograr el éxito en la profesión de cada uno pareció ser un signo claro de que la aprobación de Dios había sido negada.
7.     La conducta que una vez se pensó llevaría a la santidad, llevó a los descendientes de los puritanos a la riqueza material.

En general, durante la Reforma:
·        la responsabilidad individual se consideró más importante que
·        la obediencia a la autoridad o a la tradición.

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