IV. Las Filosofías Éticas Seculares.
IV.1.- Thomas Hobbes.
En el Leviatán (1651), el filósofo inglés Thomas Hobbes atribuye la mayor importancia a la sociedad organizada y al poder político. Afirmaba que la vida humana en el “estado de naturaleza” (independiente de o anterior a, la institución del estado civil) es:
· solitaria,
· pobre,
· sucia,
· violenta y
· corta y
· que es “una guerra de todos contra todos”.
En consecuencia, la gente busca seguridad participando en un contrato social en el que el poder original de cada persona se cede a un soberano que, a su vez, regula la conducta.
Esta postura conservadora en política asume que los seres humanos son malos y precisan un Estado fuerte para reprimirlos.
No obstante, Hobbes afirmaba que si un soberano no da seguridad y orden y es derrocado por sus súbditos, la sociedad vuelve al estado de naturaleza y puede comprometerse en un nuevo contrato.
IV.2.- John Locke.
La doctrina de Hobbes relativa al estado y al contrato social marcó el pensamiento del filósofo inglés John Locke.
En sus dos Tratados sobre el Gobierno Civil (1690) Locke mantenía, sin embargo, que el fin del contrato social es limitar el poder absoluto de la autoridad y, como contrapeso, promover la libertad individual.
La razón humana es el criterio para una conducta recta en el modelo elaborado por el filósofo holandés.
En su obra más importante, Ethica ordine geometrico demonstrata (Ética demostrada según método geométrico, conocida como Ética, 1674), Spinoza afirmaba que la ética se deduce de la psicología y la psicología de la metafísica.
Sostenía que todas las cosas son neutras en el orden moral desde el punto de vista de la eternidad; sólo las necesidades e intereses humanos determinan lo que se considera bueno o malo, el bien y el mal.
Todo lo que contribuye al conocimiento de la naturaleza del ser humano o se halla en consonancia con la razón humana está prefigurado como bueno. Por ello, cabe suponer:
· Que todo lo que la gente tiene en común es lo mejor para cada uno,
· lo bueno que la gente busca para los demás es lo bueno que desea para sí misma.
· Además, la razón es necesaria para refrenar las pasiones y alcanzar el placer y la felicidad evitando el sufrimiento.
· El estado humano más elevado, según Spinoza, es el “amor intelectual de Dios” que viene dado por el conocimiento intuitivo, una facultad mayor que la razón ordinaria.
· Con el uso adecuado de esta propiedad, una persona puede contemplar la totalidad del universo mental y físico y considerar que éste engloba una sustancia infinita que Spinoza denomina Dios sin disociarlo del mundo.
IV.4.- Isaac Newton.
Las leyes de Newton en el siglo XVII y la mayoría de los grandes descubrimientos científicos, afectaron a la ética. Los descubrimientos de Isaac Newton, el filósofo científico inglés, aportaron uno de los primeros y más claros ejemplos de esta influencia.
Las leyes de Newton se consideraron como prueba de un orden divino racional. La opinión contemporánea al respecto fue expresada por el poeta inglés Alexander Pope en el verso “Dios dijo: ¡dejad en paz a Newton!, y se hizo la luz”.
Los hallazgos e hipótesis de Newton provocaron que los filósofos tuvieran confianza en un modelo ético tan racional y ordenado como se suponía que era la naturaleza.
V. Las Filosofías éticas anteriores al darwinismo:
V.1.- Hume y Smith.
Durante el siglo XVIII, los filósofos británicos David Hume, en Ensayos morales y políticos (1741-1742), y Adam Smith, autor de la teoría económica del laissez-faire, en su Teoría de los sentimientos morales (1759), formularon modelos éticos del mismo modo subjetivos.
Identificaron lo bueno con aquello que produce sentimientos de satisfacción y lo malo con lo que provoca dolor.
Según Hume y Smith, las ideas de moral e interés público provocan sentimientos de simpatía entre personas que tienden las unas hacia las otras incluso cuando no están unidas por lazos de parentesco u otros lazos directos.
V.2.- Jean-Jacques Rousseau.
El filósofo y novelista francés Jean-Jacques Rousseau, en su Contrato social (1762), aceptó la teoría de Hobbes de una sociedad regida por las cláusulas de un contrato social. En su novela Emilio o la educación (1762) y en otras obras, sin embargo, atribuía el mal ético a las inadaptaciones sociales y mantuvo que los humanos eran buenos por naturaleza.
V.3.- William Godwin.
El anarquista, filósofo, novelista y economista político británico William Godwin llevó esta convicción hasta su extremo lógico en su Ensayo sobre la justicia política (1793), que rechazaba todas las instituciones sociales, incluidas las del Estado, sobre la base de que su simple existencia constituye la fuente del mal.
V.4.- Immanuel Kant.
Una mayor aportación a la ética fue hecha a finales del siglo XVIII por el filósofo alemán Immanuel Kant en su Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785). Según Kant:
· No importa con cuánta inteligencia actúe el individuo, los resultados de las acciones humanas están sujetos a accidentes y circunstancias; por lo tanto,
· La moralidad de un acto no tiene que ser juzgada por sus consecuencias sino sólo por su motivación ética.
· Sólo en la intención radica lo bueno, ya que es la que hace que una persona obre, no a partir de la inclinación, sino desde la obligación, que está basada en un principio general que es el bien en sí mismo.
Como principio moral último, Kant volvió a plantear el término medio en una forma lógica: “Obra como si la máxima de tu acción pudiera ser erigida, por tu voluntad, en ley universal de la naturaleza”. Esta regla es denominada imperativo categórico, porque es general y a la vez encierra un mandato. Kant insistió en que uno ha de tratar a los demás como si fueran “en cada caso un fin, y nunca sólo un medio”.
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